En Francia, compartir quesos es un arte que forma parte fundamental de cualquier cena típica. Este acto no consiste simplemente en servir trozos de queso al azar; se trata de una tradición que envuelve historia, cultura y buen gusto. Si te interesa saber cómo hacer de una degustación de quesos una experiencia memorable, sigue leyendo.
La tradición del plateau de fromages
El plateau de fromages es una pieza clave en la gastronomía francesa, sirviendo como un puente entre el plato principal y el postre. Esta tradición no solo permite degustar variados quesos, sino que también promueve un ambiente de convivencia y conversación alrededor de la mesa.
El plateau generalmente incluye una selección diversa de quesos que abarca desde los más suaves hasta los más intensos. Algunas de las presentaciones típicas pueden incluir:
- Un queso blando como el Brie o el Camembert.
- Un queso azul, como el Roquefort.
- Un queso duro, como el Comté o el Gruyere.
- Un queso de cabra, tal como el Chèvre.
Por lo general, el plateau de fromages se presenta en una tabla de madera, acompañado a menudo de frutos secos y pan, permitiendo a los comensales experimentar diferentes sabores y texturas. Este ritual es un verdadero reflejo de la riqueza culinaria francesa y una experiencia para los sentidos.
Variedades de quesos más populares
En una cena francesa, el plato de quesos es un desfile de sabores y texturas. Cada uno de ellos tiene su historia y aporta un matiz único a la mesa. A continuación, exploramos algunas de las variedades de quesos más célebres que son imprescindibles en cualquier reunión gastronómica gala.
Entre los más destacables encontramos el Brie y el Camembert, conocidos por su corteza blanca y suave interior. Estos quesos son perfectos para untar sobre una rebanada de baguette recién horneada. También tenemos el Roquefort, un queso azul con un sabor penetrante que es el acompañante ideal para peras y nueces.
El Comté y el Gruyere, sólidos y de sabor más delicado, son perfectos para quienes prefieren notas más suaves y menos saladas. Las cabras no se quedan atrás con su Chèvre, que ofrece una sensorialidad cremosa y un toque ligeramente ácido.
Por último, no podemos olvidar el Munster de Alsacia, que con su aroma fuerte promete impactar a quienes buscan una experiencia más atrevida. Cada uno de estos quesos no solo representa una región francesa, sino que también invita a un viaje culinario lleno de aromas y sensaciones.
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Etiqueta al compartir quesos en Francia
El arte de compartir quesos en Francia va más allá de tener una buena selección de productos; se trata también de respetar ciertas normas de etiqueta que hacen de esta experiencia algo único y memorable. Aquí tienes algunas pautas fundamentales para no desentonar en una cena francesa.
En primer lugar, es importante no saturar el plato con todos los quesos al mismo tiempo. Servir con mesura te permitirá apreciar mejor cada sabor. Al seleccionar una porción, se recomienda cortar en raciones triangulares, sobre todo en quesos redondos. Esto mantiene la forma del queso y permite que todos los comensales puedan probar cada variedad.
- Utiliza la parte del cuchillo específica para cada tipo de queso. Suelen existir utensilios adecuados para los diferentes tipos de quesos duros y blandos.
- No olvides ofrecer también acompañamientos como pan, uvas o frutas secas, que complementan y enriquecen el sabor del queso.
- Siempre es preferible servir los quesos de suave a fuerte para que los sabores no abrume el paladar demasiado pronto.
Por último, la más importante: disfruta del momento. Participar en una degustación de quesos francesa es en sí misma una celebración de la buena mesa y del placer compartido.
El orden del servicio de los quesos
El orden al servir el queso en una cena francesa no es aleatorio; responde a una lógica que permite ampliar la experiencia gustativa de manera óptima. A continuación, te explico cómo llevar a cabo este ritual de manera elegante.
Comienza siempre por los quesos suaves, como el Brie o el Camembert. Esto prepara el paladar sin saturarlo y te permite apreciar las sutilezas de cada queso. A medida que avanzas, introduce los quesos de intensidad media, como el Comté o el Cantal, los cuales añaden un poco más de cuerpo sin sobrecargar los sentidos.
- Quesos suaves (Brie, Camembert)
- Quesos de intensidad media (Comté, Cantal)
- Quesos fuertes (Roquefort, Munster)
Termina con los quesos fuertes, como el Roquefort o el Munster, que ofrecen un cierre audaz gracias a sus sabores más pronunciados y complejos. Este recorrido de suave a intenso asegura que el paladar se deleite en todas las etapas sin colapsar ante sabores demasiado potentes al comienzo.
En resumen, empezar con lo suave y acabar con lo fuerte no es solo una cuestión de tradición; es la mejor manera de disfrutar plenamente de toda la gama de sabores que los quesos franceses tienen para ofrecer.



